La comunidad Nivaclé enfrenta una severa escasez de agua, evidenciada por la sequía de la represa utilizada para la fabricación de ladrillos y adobes. La falta de agua afecta también la posibilidad de realizar cultivos en sus pequeñas huertas.
La principal necesidad de la comunidad es la perforación de pozos de agua y la obtención de más tierras, ya que el terreno actual de 20 hectáreas es insuficiente para albergar a las crecientes familias.
A pesar de las dificultades, los miembros de la comunidad, como Miliciar de Simón, continúan trabajando y buscando formas de subsistir, aunque la falta de recursos básicos limita su desarrollo.