El precio del combustible en Estados Unidos no deja de subir, superando los seis dólares por galón en California, el precio tope desde el inicio de la guerra. Los precios varían según el estado y los impuestos locales, con diferencias de hasta 50 centavos por galón en tan solo dos cuadras en Colorado. La tendencia es al alza con alta volatilidad, impactando el bolsillo de los americanos.
Esta situación se agrava por el conflicto en el estrecho de Ormuz, que afecta los mercados estadounidenses y el costo de la energía.