En Hollywood, la preparación de escenas íntimas en películas cuenta con "coaches de actuación sexual" que guían a los actores para asegurar que las interacciones sean realistas y acordadas.
Estos coaches establecen pautas detalladas, incluyendo un "semáforo de besos" que clasifica la intensidad de los besos (cuello, rostro, corporal) y define lo permitido en cuanto a contacto físico y desnudez.
Se detallan las directrices para escenas específicas, como desabrochar pantalones o interacciones en duchas, siempre justificadas por el guion y supervisadas para mantener el profesionalismo y evitar incomodidades.
La figura del coach sexual se presenta como una herramienta para facilitar la actuación en escenas complejas, asegurando que tanto actores como directores trabajen con un marco claro y consensuado.