A cinco meses de las elecciones presidenciales en Brasil, las encuestas muestran un escenario de extrema paridad entre Lula da Silva y Jair Bolsonaro, ambos con un 45% de intención de voto de cara a una eventual segunda vuelta.
El sondeo revela además que un 9% de los votantes optaría por el voto nulo o en blanco, y solo un 1% no definió su preferencia. Este resultado convierte a Brasil en el escenario electoral más incierto de América Latina en lo que va del año.
La polarización política en Brasil atraviesa a familias, medios de comunicación y al sistema político en general, transformando lo que hace seis meses parecía una reelección tranquila para Lula en una carrera reñida donde ninguno de los candidatos puede cantar victoria.