Un personaje autodenominado "ex carnicero" y político fracasado, con antecedentes de liderazgo en confrontaciones, exige la liberación inmediata de todos los detenidos en Bolivia y el repliegue de las fuerzas policiales y militares. Amenaza con "ponerse el traje de combate" si el gobierno no accede a sus demandas.
El discurso de este individuo es calificado como "curioso" y "desproporcionado" por los analistas, quienes señalan que confunde los derechos con los deberes y que sus amenazas buscan desestabilizar al Estado de Derecho. Se enfatiza que el presidente tiene la obligación de mantener la libre transitabilidad, la alimentación y la seguridad de la gente.