El alcalde de Barcelona propone incrementar la tasa turística para los pasajeros de cruceros, elevándola de 5 a 8 euros. La medida busca desalentar la llegada de turistas de crucero, argumentando que estos generan poco gasto en la ciudad.
Esta iniciativa se da en un contexto de debate sobre el impacto del turismo en Barcelona, donde algunos residentes expresan preocupación por el aumento del precio de la vivienda. Sin embargo, el turismo es una fuente económica fundamental para la ciudad, generando empleo y actividad en diversos sectores.
La ciudad se prepara también para la próxima visita del Papa, un evento que atraerá a numerosos visitantes y requerirá una logística especial.