La avenida Santa Fe ha perdido su dinamismo comercial debido a la caída del consumo y la competencia de los shoppings y el comercio online. Esto ha generado un aumento de locales vacíos y una presión a la baja en los precios de los alquileres, que pueden superar los 10 millones de pesos para locales grandes, dificultando su rápida ocupación.
Los comerciantes enfrentan gastos elevados, incluyendo alquileres, sumado a un cambio en el tipo de consumo. La saturación de locales vacíos y la necesidad de ajustar precios a la oferta y la demanda son evidentes en la zona, obligando a los propietarios a reconsiderar sus expectativas de renta para evitar prolongadas desocupaciones.