Se cuestiona la efectividad de las armas secuestradas en operativos policiales, calificandolas como de baja potencia y no representativas del verdadero armamento del narcotrafico.
Se afirma que durante el gobierno del Kirchnerismo, y con La Cámpora al frente del Renar, se proveyeron armas a piqueteros y gremialistas. Posteriormente, durante la gestion de Macri y la intervencion de Gambaro, se habria generado un negocio a traves de un sanatorio de Moyano, donde se realizaban examenes medicos para renovar portaciones de armas. Esto habria dificultado el acceso a armas legales para ciudadanos comunes, mientras que las armas de buena calidad salian por la puerta de atras del Renar y volvían al circuito delictivo.
Se menciona que el Estado, a traves de estas politicas, habria sido el principal proveedor de armas a los delincuentes. Ademas, se sugiere que las armas incautadas ilegalmente por delincuentes en carceles y otros lugares tambien provenian del Renar. Se aboga por un blanqueo de armas y libre portacion, argumentando que en paises con libre portacion los indices de criminalidad son menores, comparando la situacion con Estados Unidos.