Un hecho sin precedentes ocurrió en el Monumental: Ángel Di María, ídolo y campeón del mundo con la Selección Argentina, fue silbado por una parte del público de River Plate. A pesar de su trayectoria y logros, Di María recibió una ovación hostil que generó sorpresa y debate.
La reacción de parte del público de River se interpretó como una respuesta a ciertas actitudes de Di María, incluyendo su cercanía con Claudio 'Chiqui' Tapia, presidente de la AFA. Se menciona un posteo de la esposa de Di María, Corgelina Cardoso, defendiendo al jugador y tildando a los que lo critican de "almas pobres".
La controversia se intensificó con las declaraciones de Di María tras el partido, donde sugirió que "sabían que estas cosas podían pasar" y que "te cobran un penal que no era". Estas palabras, sumadas a su apoyo a Tapia, generaron aún más cuestionamientos sobre su rol y su relación con la dirigencia del fútbol argentino.