El español en América Latina presenta una enorme variedad de acentos debido a la influencia de lenguas indígenas, la procedencia de los colonizadores y el aislamiento geográfico.
El caribeño aspira las eses por herencia andaluza y africana; el andino conserva vocales claras por influencia quechua y aymara; el rioplatense incorporó la entonación italiana y el voseo; el chileno evolucionó de forma única por su aislamiento entre cordillera y mar.
Las fronteras políticas no coinciden con las fronteras lingüísticas: un habitante de la frontera México-Guatemala comparte más sonidos con su vecino que con alguien de su propia capital.