Soldados estadounidenses y británicos realizaron ejercicios conjuntos en España para probar sistemas de defensa contra drones. La operación lleva el nombre de Flight Track y reunió a aliados, socios y expertos militares en el campo de entrenamiento de Pragrad.
Los soldados operaron diversos drones, incluidos modelos con vista en primera persona, mientras probaban dispositivos de interferencia y sistemas de detección montados en vehículos blindados. El ejército evaluó métodos sintéticos y no sintéticos para interrumpir, inhabilitar y destruir sistemas de aeronaves no tripuladas en condiciones de campo real.
El mayor Galen Kick, oficial ejecutivo del segundo regimiento de caballería del ejército de Estados Unidos, declaró que no existe una única solución para contrarrestar los drones y que se requiere combinar diversos sensores y efectos para proteger a los soldados. Los fundamentos militares básicos como el camuflaje y las posiciones subterráneas volvieron a ser importantes porque los drones hacen los campos de batalla más transparentes.