Ana Delamani, de 18 años, vive en Santorini y planea mudarse a Atenas para estudiar enfermería ya que la isla no tiene universidad. Deberá adaptarse a un estilo de vida muy diferente.
La joven quiere pasar más tiempo con sus amigos antes de irse. Santorini está muy orientada al turismo, con muchos edificios convertidos en hoteles y cafeterías caras que los locales evitan. En invierno la isla queda casi vacía y hay pocas actividades para jóvenes.
Ana y sus amigas critican el patriarcado que persiste en Grecia, donde el desempleo juvenil alcanza el 22,5% y afecta principalmente a las mujeres. Ella entrena baloncesto y luego va a la playa con sus amigas, expresando nostalgia por la isla que siempre considerará su hogar.