El presidente Donald Trump regresó de la cumbre con Xi Jinping en China dejando un sabor amargo, según el analista Andrés Repeto, pese a la pompa recibida.
Xi Jinping dio el primer golpe gestual y advirtió sobre Taiwán y un posible conflicto, comparando a Estados Unidos con una potencia en decadencia como Atenas o Esparta, mientras Trump evadió negando referencias directas a su país.
Trump anunció verbalmente promesas chinas como compra de 200 aviones Boeing, apertura del estrecho de Hormuz y freno a envíos de armas a Irán, pero sin comunicado oficial conjunto ni confirmación de China.
No hubo éxitos comerciales concretos pese a reuniones de empresarios, en un contexto incómodo para Trump por la guerra contra Irán.