Los trabajadores de la quinta de tomates rescatados en el operativo antitrata defendieron a sus patrones y aseguraron que viven en condiciones normales con techo, comida diaria y asistencia para la escuela de los hijos.
Raquel Perachi contó que su hijo se curó de cáncer gracias a la ayuda de los dueños y que ellos estuvieron presentes en el velatorio de su padre. Varias personas afirmaron que no les falta nada y que la denuncia anónima de trata de personas carece de fundamento.
Los panelistas cuestionaron si las declaraciones responden a un posible síndrome de Estocolmo o a la falta de alternativas para volver a sus lugares de origen, y señalaron que las víctimas a menudo no reconocen otra realidad.