La tasa activa de créditos personales en Argentina se mantiene en un promedio de 63%, desacoplada de la inflación que ahora corre en torno al 32% anual, según explicaron analistas en el programa.
Los expertos detallaron que la tasa activa, que los bancos cobran por prestar dinero, depende de variables como la expectativa inflacionaria, que baja; la evolución del tipo de cambio, que se mantiene tranquila; el riesgo de morosidad y los costos operativos. A pesar de que la inflación desacelera, la tasa no baja y genera una brecha histórica alta con la tasa pasiva.
En gráficos mostrados, se vio cómo la tasa activa se estancó después de bajar en 2023, mientras la inflación también desaceleró pero ahora la diferencia aumenta. Los panelistas coincidieron en que debería bajar en próximos meses si persiste la desaceleración inflacionaria, ya que sin crédito barato no crece la economía.
Discutieron plazos de crédito, riesgos post-elecciones 2027 y que préstamos hipotecarios ya van atados a inflación. Critican que la brecha de 73 puntos entre activa e inflación es excesiva, aunque encajes se flexibilizaron levemente.