Seis delincuentes con pasamontañas y guantes irrumpen a las 5:30 en una casa de Ramos Mejía rompiendo rejas y persiana por un espacio diminuto. La familia, un matrimonio con dos niños incluyendo un bebé, se refugia en una habitación y resiste con un placar contra la puerta mientras llaman a la policía.
Maylen relata que gritaban "llévense todo" pero los ladrones buscan plata que no tienen; se van con las llaves del auto, que aparece en Villa Celina sin patente junto a otro robado. Sospechan zona liberada por demora policial sin sirenas.
La casa en refacción no tenía ahorros; refuerzan con cámaras y alarmas. Familia vive "en una jaula" indignada por inseguridad pese a rejas existentes.