Operación Tormenta Negra desplegó 1500 agentes en 15 barrios populares de Buenos Aires como Villa 31, 1-11-14, 20, Zabaleta, Mujica, entre otros, allanando búnkeres, comercios de celulares robados y clínicas tumberas para recuperar control de las calles de narcos y delincuentes.
Secuestraron drogas como cocaína en bochitas adulteradas al 10%, marihuana, balanzas y cuadernos de ventas manuales; detuvieron a 27 personas, aunque expertos dudan si quedan presos los cabecillas, que no viven en los barrios. Panelistas destacan el impacto psicológico y la necesidad de presencia estatal permanente.
Juan Carlos Osarán, experto en narcotráfico, elogió el operativo por inteligencia criminal similar a Río de Janeiro, pero advirtió que no es panacea sin operaciones continuas y permanencia policial, ya que narcos viven en zonas acomodadas y el sistema de búnkeres es rosarino importado.
Jorge Macri impulsó los allanamientos tras clausurar corralones en la 31; Gustavo detalló barrios laberínticos usados como refugio para robos en Flores, Retiro y casos como el ingeniero asesinado o el ciclista armenio.
Vecinos denunciaron vía 911 los puntos de venta; secuestraron armas, drogas y elementos de corte, remarcando la impureza letal de la cocaína callejera.