La doctora Angelina Cuesta explica que la lectura diaria regula el mundo interno y ayuda a coregular emociones, como en la escena de contar cuentos a niños, ampliando la subjetividad con más matices y disfrute.
Otros beneficios incluyen practicar posiciones subjetivas mediante identificación con personajes, entrenar la atención en un contexto de dispersión digital, construir pensamiento crítico desde temprano y ensayar valores para fomentar empatía.
La lectura fortalece el vínculo familiar, recupera el disfrute por sí mismo y desarrolla el lenguaje, recomendando iniciar el hábito con cómics o diarios compartidos.
Conductores comparten libros que los marcaron en infancia como La isla del tesoro, El mundo de Sofía y cuentos de Elsa Bornemann.