La inflación en Argentina registró su primera caída en 10 meses durante abril, con un índice del 2,6%, impulsada por un aumento del 1,5% en alimentos y bebidas y una inflación núcleo del 2,3%, el menor desde octubre pasado.
Economistas atribuyen la moderación al fin del pico estacional en educación e indumentaria, rebajas del hot sale y ajuste limitado en combustibles, aunque factores como la rigidez cambiaria dificultan una baja más rápida.
Para mayo, consultoras proyectan una inflación entre el 2% y 2,2%, destacando la baja semanal en alimentos y el congelamiento de combustibles por YPF durante 45 días.
El desafío radica en sostener la desinflación en junio y julio, apuntando a un índice anual cercano al 31,5% en medio de caída del salario real y reducción de la base monetaria en un 5% este año.