Florencia Gil, hermana de Fernando Gil de 26 años, denunció en exclusiva que su hermano fue brutalmente asesinado hace más de un mes en San Luis tras ir a la casa del padrastro de su mejor amigo, José Darío Soria, y aparecer golpeado e hinchado a 100 metros en un estanque de agua. La autopsia reveló asfixia por agua en pulmones, golpes en la cara y el celular escondido en la media, lo que indica que lo ahogaron vivo y descartaron el cuerpo pensando que estaba muerto.
Soria, principal sospechoso, mintió dos veces en su declaración: primero dijo que Fernando se iba a La Puerta en Uber sin familiares allí, luego al barrio 292; el Uber confirmó que pidió viaje a casa de su madre pero nunca abordó desde el domicilio de Soria. Un colectivero vio a un hombre fornido como Soria llevando un bulto negro en carretilla hacia el estanque a las 5:45 de la madrugada del 3 de abril, y vecinos lo describen como problemático ebrio.
Florencia viajó sola a Buenos Aires dejando su trabajo de cosmetóloga para visibilizar el caso ante la inacción de la fiscal Antonella Romagnoni, que no imputa ni detiene pese a contradicciones, marcas en nudillos de Soria y peritaje de 13 celulares. Critican indiferencia del poder político y ministra de Seguridad Nancy Sosa; la familia marcha sin respuestas ni asistencia a la víctima.
El mejor amigo Brad Donarrieta y su madre Silvana Arrieta estaban nerviosos; había juntada con más personas, pero nadie declara. Abogada Soledad Poma de Otaí pide celeridad; Soria tuvo consigna policial inicial pero se mudó libre. Fernando y Brad trabajaban en seguridad privada en Puente Blanco para plan de inclusión municipal.