La fiesta anual Cannes en pijamas obligó un código de vestimenta estricto con pijama, bata o ropa de dormir para ingresar, dejando de lado el glamour habitual del festival.
Organizada por los cineastas Maxime Jago y Dave De Borde, recibió 1.800 solicitudes pero solo admitió 300 personas seleccionadas por lotería, convirtiéndose en el evento más codiciado según Vogue.
El ambiente resultó relajado y divertido para los asistentes, accesible a cualquiera sin necesidad de ser de la industria ni prensa, con aperitivos, cócteles, champán, fotógrafos y filmmakers presentes, autorizando el uso de imágenes en redes sociales.
Las mujeres combinaron pijamas excéntricos con tacos, maquillaje y peinados elaborados.