Carla Lee DeVries, millonaria estadounidense obsesionada con autógrafos, se abalanzó sobre Adolf Hitler para besarlo dos veces durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, en una escena filmada pero censurada por propaganda nazi.
El incidente ocurrió en la tribuna del Estadio Olímpico; Hitler autografió su boleto de natación, pero ella lo abrazó impulsivamente, generando furia en la Cancillería que reorganizó la seguridad, con despidos y posibles ejecuciones.
Carla, productora de leche de California con su esposo George, murió en 1985 a los 92 años sin revelar si estuvo enamorada de Hitler.
El segmento de 26 Historia destaca cómo los JJOO sirvieron a Hitler para mostrar una imagen pacífica, suspendiendo persecuciones antisemitas temporalmente.
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