La Academia Americana de Pediatría subraya que el recreo escolar no es un lujo sino una necesidad para el aprendizaje, desarrollo y salud de los niños.
Pausas no estructuradas de al menos 20 minutos diarios ayudan a procesar lo aprendido, mejorar memoria, concentración, gestionar estrés y sociabilizar.
El recreo fortalece relaciones y confianza emocional, debe ser protegido, seguro e inclusivo, sin usarse como castigo.