Los vecinos de Villa de Lina, Boulogne y Beccar en San Isidro continúan protestando contra la aprobación express del nuevo código de urbanización en solo 21 días sin participación ciudadana ni estudios de impacto ambiental, permitiendo edificios de más de seis pisos sin cochera y de apenas 35 metros cuadrados en zonas inundables y sobre reservorios, lo que colapsaría la infraestructura saturada de calles rotas, baja presión de agua y falta de transporte público.
Representantes como Lucía destacan el caso del predio de la ex fábrica Los Adur, cerrado en los 80, donde proponen un parque público de la paz y la memoria por trabajadores desaparecidos en la dictadura y un centro de formación en cerámica industrial, identidad local, en lugar de construcciones sobre el campo deportivo municipal, reservorio y pulmón verde, con un festival planeado para el 30 de octubre.
En Beccar, Elda de la asamblea barrial desde 2001 denuncia menos de un metro cuadrado de verde por habitante, violando la ley de 10 metros mínimos, y el predio de 20 hectáreas de la ex Obras Sanitaria que buscan recuperar para uso público pese a intentos de venta comercial, además de la costa ribereña ocupada sin acceso público.
Los panelistas critican al intendente Ramón Lanús por ignorar reclamos, no recibir vecinos, eliminar líneas de colectivos como la 707 de Micro Omnibus dejando niños caminando 40 cuadras expuestos a inseguridad creciente en zonas como La Horqueta y Cava con 30.000 en barrios vulnerables, recordando causas judiciales de Lanús en la gestión de Macri por subastas irregulares.
Los vecinos exigen planificación, estudios ambientales, protección de pulmones verdes y propuestas como fábricas en predios ociosos para empleo, no "negociados" con monoambientes caros, mientras mensajes de televidentes denuncian calles destruidas, inundaciones e inseguridad rampante en un distrito que recauda mucho pero no invierte.