Donald Trump visitó a Xi Jinping en China por primera vez en casi una década, recibido con pompa en el Gran Palacio del Pueblo con funcionarios y niños agitando banderas coordinados. Trump mostró euforia al decir que ve un futuro fantástico como amigos, mientras Xi propuso ser socios y no rivales.
La reunión aborda temas clave como la guerra arancelaria pasada, Taiwán que China reclama y EE.UU. apoya con armas por su producción de tierras raras para baterías y tecnología, y el estrecho de Ormuz con Irán para exportaciones de petróleo. Trump busca abrir mercados a empresas estadounidenses.
Trump llegó acompañado por Elon Musk de Tesla, Jensen Wang de Nvidia, Tim Cook de Apple y Marco Rubio, a quien permitieron entrar cambiando la transcripción de su apellido pese a prohibición previa. La cumbre privada ocurre después de la recepción, con cena prevista.
Los intereses divergen: China prioriza Taiwán para evitar conflicto, EE.UU. comercio y petróleo. El tono contrasta con amenazas previas de Trump, ahora amistoso, similar a encuentros pasados.