Robertito queda expuesto en un fallido móvil disfrazado de Pepito Cibrián que prometía humor en el programa de Georgina, pero derivó en caos con llantos, política y críticas culturales. Pepito lamenta el cercenamiento de la cultura bajo Milei y promociona su Drácula el 12 de junio en Hipódromo de San Isidro.
El panel reflexiona sobre el desastre: Robertito se ilusionó con romperla bailando y cantando, pero la realidad social lo cubrió de desolación. Lo bañaron en collares transgresores y hablaron de su moda, mientras Pepito, a sus 78 años, se muestra brianeado y preocupado por el país.
Pepito critica gobiernos en general, pero destaca que Milei no jerarquiza la cultura como antes. El panel lo elogia como genio y talentoso, lamentando que temas políticos estigmaticen y arruinen la diversión. Robertito luce mejor en fiestas y boludeo.
La performance termina en homenaje irónico al columnista Nacho Ortelli, dejando pena por el esfuerzo fallido de Robertito.