El rey Carlos III presentó el programa legislativo del gobierno británico, enfocándose en política energética, defensa y seguridad ante guerras en Irán y Ucrania. Prometió medidas contra antisemitismo y defensa de valores británicos.
El primer ministro Keir Starmer enfrenta descontento en su partido laborista: más de una quinta parte de legisladores piden su salida, ministros renunciaron, pero no hay desafío directo aún. Starmer prometió reformas radicales en servicios públicos para seguridad económica y nacional.