El pastor explica por qué Dios elegirá reedificar el tabernáculo de David, el menos costoso y vistoso comparado con el de Moisés o el templo de Salomón, porque David fue un apasionado buscador de la presencia manifiesta del Señor que la recuperó para toda la nación sudando y sacrificándose.
David contrató adoradores para alabar frente al arca visible sin velos las 24 horas del día durante 40 años, creando hermosos recuerdos para Dios de honra y acceso directo, ya que Dios va donde lo invitan pero se queda donde lo honran, y sin honra no hay presencia ni bendición.
Nadie hospeda la presencia de Dios a precio de ganga: requiere ajustes, perder amigos, revolución en prioridades y esfuerzo arduo como los levitas que portaron el arca 16 kilómetros parando cada seis pasos para adorar y sacrificar, rechazando métodos baratos como la carreta nueva.
David pagó alto precio comprando lo que Araúna le regalaba para sacrificar, entendiendo que avivamiento demanda sacrificio y renunciamiento, y construyó tabernáculo sin paredes ni velo, permitiendo libre acceso como rasgó Jesús el velo en la cruz para eliminar separación entre Dios y el pueblo.
Dios busca vasijas terrenales para habitar mediante honra; siguiendo principios de David, se recupera presencia en vida, familia y ministerio, aunque el camino se ponga pesado con trabajo fatigoso.