Un lituano consiguió 10 entrevistas en Silicon Valley disfrazándose de repartidor y enviando cajas de donas con su currículum a más de 40 empresas.
En cada caja decía que su CV no iría a la basura sino al estómago, destacando originalidad en medio de miles de postulaciones digitales. Venía de marketing y fue llamado inmediatamente por varias firmas.
Panel compartió anécdotas: currículums impresos largos con fotos, mentiras en datos como altura o idiomas, y una booker que "maldijo" para ser elegida. Recomendaron diferenciarse en colas masivas por escasos empleos.