El megaoperativo antinarcos "Tormenta Negra" con más de 1500 efectivos en 15 villas porteñas simultáneamente desmantela búnkers como el de Fuerte Apache al lado de una escuela secundaria donde vecinos denuncian también un prostíbulo, incautando cocaína, marihuana, pasta base, dinero efectivo y autos, con 11 aprendices y al menos dos detenidos en vivo trasladados esposados.
Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, llega custodiado al corazón de la Villa 31, saluda a comisarios, monitorea el allanamiento positivo y anuncia que estos operativos de saturación contra narcomenudeo, coordinados con fiscales y todas las áreas gubernamentales, se repetirán periódicamente para devolver tranquilidad a los barrios, limpiando usurpaciones, autos abandonados y delincuentes mientras protegen a la gente trabajadora.
Panelistas debaten en crudo las causas profundas: falta de oportunidades laborales lleva a jóvenes al narco que gana más que policías u obreros, complicidad política y judicial que blanquea capitales narco, críticas al peronismo por 36 años en Provincia, jueces intocables con lujos inexplicables y elogios a operativos firmes aunque insuficientes sin políticas integrales de urbanización y vivienda digna.
Móviles recorren pasillos precarios de la Villa 31 con escaleras caracol, cableado ilegal, garrafas en motos, familias cenando olla popular incluso para policías, niños jugando fútbol femenino pese al operativo masivo de 300-400 efectivos locales, mostrando urbanización parcial pero convivencia con búnkers y miedo vecinal, mientras Macri enfatiza cazar delitos donde se esconden.