Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, afirma que el Estado debe estar presente en toda la ciudad sin "zonas liberadas", defendiendo el megaoperativo simultáneo por primera vez en 15 villas para cerrar búnkers, corralones y metaleras ilegales, demoler construcciones prohibidas y controlar riesgos como garrafas y medicina ilegal.
Macri destaca que los delitos bajaron entre 15% y 25% en toda CABA gracias a medidas como desalojos de 780 usurpaciones, control permanente de accesos en General Paz, retiro de 680 cuadras de manteros (68 km) y mayor presencia policial. Celebra urbanización previa pero critica regalar viviendas que permiten mafias y narcotráfico, insistiendo en normas iguales para todos los barrios.
Compara con Provincia de Buenos Aires, donde 13 de 14 policías caídos fueron en PBA, y critica visión de delito como "emergente de falta de oportunidades". El operativo, por denuncias vecinales e inteligencia con helicópteros infrarrojos, coordina con Justicia y busca proteger a honestos rehenes de mafias en villas.
En gestión amplia, Macri aborda basura con multas triplicadas a empresas, clausuras a restaurantes por sacar residuos fuera de horario, nueva licitación pendiente y fiscalización nocturna; crecimiento 30% en demanda de salud pública por crisis económica; y 16 mil personas alojadas diariamente, pidiendo reformar ley de salud mental para rescatar adictos en calle sin libertad real.
Responde críticas históricas de PRO, toma ideas de opositores como Leandro Santoro (SAME psiquiátrico) y Patricia Bullrich, y prioriza orden sobre quedar bien con todos, contagiar políticas a Kicillof.