Las torrenciales lluvias provocaron inundaciones repentinas en aldeas urbanas de Kendari, centro de Indonesia, afectando miles de residentes.
El distrito de Baruga quedó devastado, con calles anegadas y residentes rescatando pertenencias, mientras excavadoras despejan lodo y escombros.
El río Wangu se desbordó, elevando el agua hasta 1,5 metros en zonas bajas; el gobierno local declaró emergencia por desastre hidrometeorológico del 11 al 17 de mayo.
Los afectados piden refugios de emergencia y soluciones a desbordes recurrentes de ríos.