En el delta del Danubio en Rumania, cerca de Ucrania, residentes como Characela monitorean drones rusos y documentan ataques, sintiéndose abandonados ante sonidos de guerra y violaciones aéreas.
Pescadores como Veque John Botas y Marian sufren daños en redes por buques de granos ucranianos, con poblaciones de peces reducidas al 10-15% por contaminación. Turistas desaparecieron, cerrando pensiones.
Alcalde de Kiliabeque asegura protección militar OTAN-UE-Rumania, pero aceptaría rusos si llegan, priorizando fin de guerra que afecta civiles.