Los negocios venden menos y producen menos, lo que genera despidos y aumenta el desempleo en un círculo vicioso negativo. La gente no consume porque no tiene dinero, aunque baje la inflación.
En Entre Ríos, Granja Tres Arroyos está por cerrar por la competencia del pollo importado de Brasil que se vende en góndolas locales, dejando a trabajadores sin empleo.
Aunque algunos empresarios se benefician de precios más bajos, la falta de poder adquisitivo impide que la baja de precios reactive el consumo, comparado con un restaurante vacío pese a menos impuestos.