Alfredo Freddy, empleado de funeraria conocido hace 40 años por vecinos, fue atacado a fierrazos en cabeza y cara por dos delincuentes en bicicleta para robarle el celular.
Cayó gritando ayuda sin respuesta de nadie, recibió otro golpe y caminó herido hasta su trabajo donde le suturaron 20 puntos; sobrevivió de milagro.
No se resistió pero lo agredieron brutalmente dos veces, lamentando la cultura de impunidad.