La ANMAT rechazó la autorización para un producto de limpieza declarado como antimufa destinado al Mundial, ya que no pudo verificar sus propiedades para espantar la mala suerte. La polémica escaló cuando Federico Sturzenegger criticó al Estado por bloquearlo, gritando "Viva la libertad, carajo".
Una marca líder desmintió haber tramitado el permiso, aclarando que otra empresa sí lo intentó y fue denegado por falta de rigor científico. Panelistas debatieron si la mufa es demostrable, comparándola con agua bendita o promesas publicitarias como bebidas energéticas que "dan alas".
Sturzenegger usó el caso para atacar la regulación estatal, pero surgió que la comunicación inicial era falsa respecto a la marca mencionada. La discusión giró en torno a marketing, fe y si el Estado debe validar claims no científicos.