Más de 500 efectivos de Policía Federal, Gendarmería y fuerzas bonaerenses allanan Fuerte Apache en busca de dos prófugos narcos responsables de una balacera con dos homicidios. El operativo, iniciado a las 5 de la mañana, incluye cacheos masivos, recorridas por pasillos y edificios, y sobrevuelo de helicóptero, pero hasta ahora no se localizó a Agustín Jerez, alias Gorotilín o Gordo Tinín, ni al menor conocido como Tato.
Los móviles de La Nación+ recorren el barrio de 60.000 habitantes, mostrando vecinos con miedo que cierran ventanas y evitan hablar. Periodistas como Lola y Gustavo describen pasillos angostos, montañas de basura y control de accesos, mientras panelistas como Juan Carlos Sosarán comparan el despliegue con operaciones en favelas de Río. Se secuestraron armas y drogas, pero no hay detenidos clave.
El capo narco Jerez opera desde Villa Matienzo y busca expandir el narcomenudeo a Fuerte Apache, matando a dos personas en abril. Vecinos, mayormente trabajadores, viven como rehenes de bandas en guerra, con servicios controlados por referentes locales. La demora en el operativo generó críticas por posibles fallos de inteligencia.
El barrio, con edificios de hasta ocho pisos y complejos conectados, complica las búsquedas. Mientras efectivos peinan la zona, niños salen del colegio y la gente observa con cautela, temiendo represalias una vez que se retire la policía.