En España, 12 comunidades detectaron en exámenes PAU trampas con inteligencia artificial: cámaras ocultas en buzos, nanopinganillos en oídos, lapiceras con micrófono y calculadoras con conectividad que transmiten preguntas a externos para respuestas vía IA.
Los dispositivos microscópicos evaden detección; planean comprar detectores de frecuencia. El problema se replica globalmente, similar a casos previos con anteojos y auriculares cableados en Argentina.