La Unión Europea sancionó a 16 funcionarios rusos y 7 entidades por deportación forzada, adoctrinamiento y militarización de más de 20.500 niños ucranianos desde febrero de 2024. Se profundiza presión por crímenes de guerra en zonas ocupadas.
Bruselas denuncia política sistemática para borrar identidad ucraniana vía reeducación, asimilación y entrenamiento militar en campamentos juveniles del Ministerio de Educación ruso. Niños son arrancados de familias, despojados de nombres, lengua e identidad.