Tomás, con cuatro años, se cayó en una pileta de natación y estuvo 15 minutos en el fondo sin latir. Su madre Graciela lo sacó y le realizó RCP hasta revivirlo, salvándolo de un coma con edema cerebral y neumonía en el Garrahan.
Al despertar, Tomás contó con naturalidad que estuvo en el cielo, abrazado por el papá biológico de Graciela, fallecido años antes, a quien llamó "tu papá" y que le mandó saludos. Identificó su foto entre varias y describió no haber sufrido, protegido en un lugar con flores y gente de blanco.
Los médicos, sin explicación para su recuperación total sin secuelas, destacaron el milagro. Graciela, con rencor previo por la relación fallida, halló paz al recibir el mensaje de amor del más allá a través de su hijo.
Hoy Tomás, de 31 años y profesor de educación física, tiene una hija y no guarda fobia al agua. El panel emotivo resaltó cómo Graciela soltó su enojo perdonando desde el otro plano.