El tatuador Iván de Quilmes envió carta documento a Mauro Lombardo (Duque) por usar comercialmente el diseño de alitas de ángel y murciélago tatuadas en sus cachetes, replicado en gorras New Era (100 mil pesos), latas de cerveza Drama, promociones de Netflix y más, sin autorización ni pago de derechos de autor.
Duque reconoció previamente a Iván como creador en redes, pero ignoró reclamos desde noviembre pasado. El abogado Felipe Franco Trigo explicó que el derecho de autor protege la creación plasmada (no ideas), sin necesidad de registro obligatorio, probando autoría con trazo distintivo urbano-caricaturesco, y busca explotación económica autónoma del diseño extraído del tatuaje.
Netflix en series previas pidió autorizaciones explícitas a tatuadores. No se ataca uso personal de Duque (revistas, imagen), solo mercancía. Cuantificación de indemnización por porcentaje de ganancias, enfatizando que el diseño es esencial para la imagen de Duque.
Posible reclamo también a marcas como New Era por copias idénticas. Panel debatió si aplica a todos tatuajes, aclarando que solo explotación comercial requiere cesión expresa de derechos.