Rusia registró un aumento del 4% en ingresos por ventas de combustibles fósiles en abril, alcanzando 733 millones de euros diarios, a pesar de sanciones, gracias a la crisis energética global por el bloqueo del Estrecho de Hormuz.
Las exportaciones de crudo por oleoducto crecieron un 36% vía Druzhba a Hungría y Eslovaquia, mientras ingresos por gas natural licuado subieron 25% a 58 millones de euros diarios.
Occidente critica la dependencia europea de Rusia, que no reduce pese a esfuerzos desde 2022, mientras países como Noruega guardan ganancias para futuras generaciones.