El Rey Carlos III concluyó su visita a Estados Unidos con un discurso humorístico en el Parlamento, recordando la independencia americana como un "cuento de dos Carlos" y respondiendo a Donald Trump que sin el Reino Unido hablarían francés.
El monarca dejó una buena impresión como fanático de la realeza entre norteamericanos, mientras mañana hablará en medio de la crisis política británica por la derrota laborista y demandas de renuncia al primer ministro.
Se espera que tome protagonismo en la identidad nacional y defienda a cristianos, similar a su apoyo a musulmanes; ex primeros ministros como Theresa May reciben pensión y seguridad estatal.
Los chismes reales interesan más afuera que en el Reino Unido, donde se los respeta seriamente.