Carlos Peteco Aguirre mostró imágenes de escuelas públicas del pasado, cuando el país era próspero, con chicos en guardapolvos blancos impolutos, pupitres ordenados, pisos brillantes y campanas alegres.
Contrastó esa educación pública gratuita y obligatoria con las escuelas actuales, a las que llamó "escuelas de Varadel", describiéndolas como un horror comparadas con el esplendor anterior.
Recordó su propia trayectoria escolar en colegios privados como Cardenal Neumann y Bartolomé Mitre, mencionando anécdotas con compañeros como Manucho Ortiz de Campo y Jorgito Martínez Escurra, y un incidente con Felicitas Puyredón.