El Parlamento de Venezuela aprobó una reforma que amplía de 20 a 32 el número de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. La medida impulsada por el chavismo reorganiza las salas internas: la constitucional pasará de 5 a 7 jueces y las demás tendrán 5 integrantes cada una.
La oposición disidente cuestionó la iniciativa y denunció la falta de independencia judicial. Legisladores como Luis Florido y Stanley González advirtieron que el problema radica en la politización del sistema y las violaciones de derechos humanos.
En contraste, el chavismo defendió la reforma como un paso hacia la democratización de la justicia. Nicolás Maduro aseguró que busca acelerar procesos y abrir un gran acuerdo nacional.