Contó anécdotas sobre la vida cotidiana con sus hijos en Argentina, recuperando momentos perdidos como acompañarlos a la escuela o entrenamientos, y emocionándose con detalles simples como compartir un mate con extraños, algo que valoró tras años viviendo afuera. Mencionó planes para abrir un local de sushi pero descartó la idea por el momento, y reflexionó sobre el cambio en la Argentina, especialmente en River Plate.
Habló de su relación cordial con Ana Rosenfeld, pese al pasado con Wanda Nara, y detalló por qué decidió trabajar en televisión argentina: le gusta estar ocupado, como cuando dirigía empresas post-fútbol, y MasterChef le abrió puertas junto a Solange. Admitió que lo tentaron para Gran Hermano con una "semanita" que se extendería, pero lo rechazó, comparándolo con convivir en vestuario de fútbol.
Brian Sarmiento, invitado también, elogió a López como persona y lo imaginó en MasterChef pidiendo eliminación por su espíritu de equipo. El panel bromeó sobre su posible participación en realities, mientras López priorizó tiempo con su hijo.