Cuatro jóvenes irrumpieron en una casa de González Catán bajando por los techos como hombres araña, sorprendiendo a un hombre y su hijo de cuatro años, a quienes amenazaron con armas, martillo y balas que se les caían al piso por inexperiencia.
Natalia, esposa de la víctima, relató en vivo cómo su marido intentó bloquear la puerta con un modular pero no pudo, mientras los ladrones preparaban una bolsa con ropa y electrodomésticos; la policía llegó alertada por una vecina y detuvo a dos menores de 14 y 16 años.
El niño quedó traumatizado, orinándose encima y asustándose con cámaras, retrocediendo en su desarrollo; la familia, que ya había sido robada hace dos años, trabaja en construcción y hogar, y planea mudarse por inseguridad pese a haber construido la casa poquito a poco.
Natalia atribuye la ola delictiva a una "moda" entre jóvenes que se enorgullecen de ser chorros y exhiben armas en redes; el barrio laburante está "muy bravo" por robos a cualquier hora, sin horarios seguros.
Periodistas ofrecen ayuda con psicólogo para el niño y viralización para visibilizar la inseguridad en La Matanza.