La cuarta marcha federal universitaria continúa avanzando masivamente por avenidas como Rivadavia en Buenos Aires, con participación de estudiantes, docentes, investigadores y familias que denuncian recortes presupuestarios del gobierno de Javier Milei. Los manifestantes reclaman el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario aprobada por el Congreso y suspendida judicialmente a pedido del Ejecutivo, destacando caídas salariales de hasta el 50% desde diciembre de 2023.
En entrevistas en vivo, una investigadora del CONICET llamada Ana relató que sus salarios sufrieron una merma del 40%, lo que obliga a muchos a poner dinero de su bolsillo para continuar las investigaciones en áreas como diseño de fármacos y impacto ambiental de agrotóxicos. Estudiantes de Derecho de la UBA y de secundaria como Tomás Faría criticaron el "modelo neoliberal" por generar inflación y precarización, mientras una madre marchaba con su hija que inicia el CBC en Diseño de Indumentaria.
Desde Mar del Plata, la rectora de la Universidad Nacional local, Mónica Biazzone, explicó que las universidades cuentan con auditorías internas y externas constantes, pero el gobierno no cumple la ley que ordena actualizar sueldos y becas por inflación. En Rosario y Córdoba, concentraciones similares reúnen a estudiantes de diseño gráfico y decanos de Ciencias Exactas, denunciando recortes en CONICET de 3200 millones de pesos y en otras agencias científicas.
La movilización se replica en varias provincias con testimonios sobre deterioro de infraestructura en facultades, como bancos rotos y falta de elementos médicos básicos, y críticas a la falta de financiamiento que afecta la continuidad educativa. La cobertura destaca el apoyo de comerciantes locales y la ausencia de figuras políticas destacadas hasta el momento.