Hugo Martínez, hijo de ama de casa y vendedor ambulante de churros, primer universitario de su familia con siete hermanos, relató en Plaza de Mayo su trayectoria como egresado de dirección escénica de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), becario de posgrado en ópera y trabajador del CONICET hace 15 años, marchando por el financiamiento de la universidad pública que le permitió acceder pese a pluriempleo y esfuerzo familiar en los '90.
El docente agradeció a sus padres, con su madre orgullosa y su padre fallecido que vendía alfajores para sobrevivir tras despido, y destacó que la universidad pública abraza a hijos de laburantes. Martínez subrayó que los espacios educativos son colectivos y permiten salir adelante con ayuda de pares, luchando no solo por fondos sino para que otros accedan.
El panel ironizó sobre la anécdota al exponer un cartel de Martínez dedicado a sus padres, cuestionando ataques a la universidad cuando familias obreras forman parte de ella. Continuaron mostrando imágenes multitudinarias de la marcha federal por la educación pública en Plaza de Mayo y otras ciudades.
En paralelo, criticaron duramente a Galleguito Álvarez por atacar la UNA como ejemplo de ñoquis mientras su esposa María Sofía Basalo Álvarez es investigadora del Instituto de Investigación y Experimentación en Arte y Crítica de esa casa de estudios, exigiendo revisión de sus conceptos.