El gobierno recortó 2,5 billones de pesos en el presupuesto, equivalente al 1,6%, incluyendo fondos para educación, para sostener el equilibrio fiscal como columna vertebral del plan económico de Milei y mantener la confianza de inversores.
Este ajuste es el hilo conductor político del oficialismo y gana adeptos en la oposición justicialista, priorizando el crecimiento económico para soltar el cinturón fiscal.
Analistas vinculan el éxito fiscal al riesgo país y conclusiones políticas hacia elecciones.